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Reflexión de Mª Isabel de Celis Fraile. Representante en el Consejo de la Unidad Pastoral de las Comunidades Neocatecumenales

 

El Domingo de Ramos es el pórtico de la Semana Santa. Es una celebración de contrates. De las palmas a la cruz, del hosanna al crucificado. En la primera parte de la liturgia Jesús es aclamado como Rey, con aclamaciones de júbilo: "hosanna", pero Él sabe lo que le espera. Que va a ser el cordero definitivo que se inmole por nuestra salvación. y lo hace voluntariamente por el amor incondicional al Padre y a todos los hombres. Y por eso las lecturas de la Eucaristía de este día nos introducen en la pasión del Señor; porque es importante que el evangelio de la pasión se proclame en un domingo y no solamente el Viernes Santo, ya que el próximo domingo celebramos la Pascua de Resurrección.

Ha sido una cuaresma diferente a otras, en la que, nunca mejor dicho, hemos estado creyentes y no creyentes en un desierto en el que nos ha metido esta pandemia. Y, todo lo que ha sucedido nos ha hecho ver que no somos dueños de nuestra vida ni de nuestro destino. La cruz ha estado muy patente en todos los hogares, especialmente en los que la enfermedad y la muerte ha llegado.

Nosotros, los cristianos, estamos llamados a entrar en nuestra cruz y también a acompañar como cireneos al Señor en su cruz, que se concreta en aliviar los sufrimientos y soledades en los que se encuentran tantos hombres.

Os invito a entrar en el relato de la Pasión no como meros espectadores, sino reflexionando sobre las escenas y los personajes que aparecen. Seguro que nos veremos reflejados en más de uno y de alguna situación.

Que paséis una Santa Semana, con la vista puesta en la Resurrección del Señor.

 

Categoría: Reflexión semanal | Vistas: 213 | Agregado por: AdminUPCH | Fecha: 2020-04-05 | Comentarios (0)