Bienvenido a la web de la Unidad Pastoral del Centro Histórico de Salamanca


Somos la unidad de las parroquias San Martín - San Julián, La Purísima y San Sebastián.


Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
R. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
R. Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial.
R. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo Redentor del mundo.
R. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu Santo.
R. Ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios.
R. Ten misericordia de nosotros.
Santa María de la Esperanza, Santa María.
R. Mantén nuestra espera.
Santa Madre de la Esperanza, Santa Madre de Dios.
R. Mantén nuestra espera.
Santa Virgen de la Esperanza, Santa Virgen de las vírgenes.
R. Mantén nuestra espera.
Madre de la Esperanza, Madre de Cristo.
R. Mantén nuestra espera.
Madre de la Esperanza, Madre de la Iglesia.
R. Mantén nuestra espera.
Madre de la divina Esperanza, Madre de la divina gracia.
R. Mantén nuestra espera.
Madre de la Esperanza, Madre purísima.
R. Mantén nuestra espera.
Madre de la Esperanza, Madre castísima.
R. Mantén nuestra espera.
Madre y virgen de la Esperanza, Madre y virgen.
R. Mantén nuestra espera.
Madre santa de la Esperanza, Madre santa.
R. Mantén nuestra espera.
Madre inmaculada de la Esperanza, Madre inmaculada.
R. Mantén nuestra espera.
Madre amable de la Esperanza, Madre amable.
R. Mantén nuestra espera.
Madre admirable de la Esperanza, Madre admirable.
R. Mantén nuestra espera.
Madre de la buena Esperanza, Madre del buen consejo.
R. Mantén nuestra espera.
Madre de la Esperanza, Madre del Creador.
R. Mantén nuestra espera.
Madre de la Esperanza, Madre del Salvador.
R. Mantén nuestra espera.
Virgen de la Esperanza, Virgen prudentísima.
R. Mantén nuestra espera.
Virgen digna de la Esperanza, Virgen digna de veneración.
R. Mantén nuestra espera.
Virgen digna de la Esperanza, Virgen digna de alabanza.
R. Mantén nuestra espera.
Virgen poderosa de la Esperanza, Virgen poderosa.
R. Mantén nuestra espera.
Virgen clemente de la Esperanza, Virgen clemente.
R. Mantén nuestra espera.
Virgen fiel de la Esperanza, Virgen fiel.
R. Mantén nuestra espera.
Ideal de santa Esperanza, Ideal de santidad.
R. Mantén nuestra espera.
Morada de la Esperanza, Morada de la sabiduría.
R. Mantén nuestra espera.
Causa de nuestra Esperanza, Causa de nuestra alegría.
R. Mantén nuestra espera.
Templo de la Esperanza, Templo del Espíritu Santo.
R. Mantén nuestra espera.
Honor de la Esperanza, Honor de los pueblos.
R. Mantén nuestra espera.
Modelo de entrega a la Esperanza, Modelo de entrega a Dios.
R. Mantén nuestra espera.
Rosa de la Esperanza, Rosa escogida.
R. Mantén nuestra espera.
Fuerte como torre de la Esperanza, Fuerte como la torre de David.
R. Mantén nuestra espera.
Hermosa como torre de la Esperanza, Hermosa como torre de marfil.
R. Mantén nuestra espera.
Casa de la Esperanza, Casa de oro.
R. Mantén nuestra espera.
Arca de la Nueva Esperanza, Arca de la Nueva Alianza.
R. Mantén nuestra espera.
Puerta de la Esperanza, Puerta del Cielo.
R. Mantén nuestra espera.
Estrella de la Esperanza, Estrella de la mañana.
R. Mantén nuestra espera.
Salud de la Esperanza, Salud de los enfermos.
R. Mantén nuestra espera.
Refugio de Esperanza, Refugio de los pecadores.
R. Mantén nuestra espera.
Consoladora de Esperanza, Consoladora de los afligidos.
R. Mantén nuestra espera.
Auxilio de Esperanza, Auxilio de los cristianos.
R. Mantén nuestra espera.
Reina de la Esperanza, Reina de los Ángeles.
R. Mantén nuestra espera.
Reina de la Esperanza, Reina de los Patriarcas.
R. Mantén nuestra espera.
Reina de la Esperanza, Reina de los Profetas.
R. Mantén nuestra espera.
Reina de la Esperanza, Reina de los Apóstoles.
R. Mantén nuestra espera.
Reina de la Esperanza, Reina de los Mártires.
R. Mantén nuestra espera.
Reina de los que viven tu Esperanza, Reina de los que viven su fe.
R. Mantén nuestra espera.
Reina de la Esperanza, Reina de las Vírgenes.
R. Mantén nuestra espera.
Reina de toda Esperanza, Reina de todos los Santos.
R. Mantén nuestra espera.
Reina concebida de Esperanza, Reina concebida sin pecado original.
R. Mantén nuestra espera.
Reina elevada de la Esperanza, Reina elevada al cielo.
R. Mantén nuestra espera.
Reina de la Esperanza, Reina del Santo Rosario.
R. Mantén nuestra espera.
Reina de la Esperanza, Reina de la familia.
R. Mantén nuestra espera.
Reina de la Esperanza, Reina de la paz.
R. Mantén nuestra espera.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Ten misericordia de nosotros.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de la Esperanza, Santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
 

Oremos: Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y que, por la intersección de santa María, la Virgen, nos libres de las tristezas de este mundo y nos concedas las alegrías del cielo, y te rogamos, junto a Nuestra Madre de la Esperanza, por los parados, los enfermos, los que están solos o abandonados, los desesperanzados, los que no son capaces de entusiasmarse con la vida o de realizarse, los infelices, los que pasan hambre y sed, los enfermos, los que carecen de sanidad o de medicinas, los que sufren por las guerras y los desplazamientos o por cualquier tipo de injusticia que no nos deja caminar esperanzados en la vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Ave María Purísima, Madre de la Esperanza.
R. Sin pecado concebida.

 

Octavio C. Velasco

 

Categoría: Semana Santa | Vistas: 19 | Agregado por: unidadpastoralad | Fecha: Hoy | Comentarios (0)

Nuestro amigo y colaborador Octavio C. Velasco comparte con nosotros esta reflexión publicada en CHRISTUS, la revista oficial de la Semana Santa de Salamanca (MMXV, edición XVI, época II).

 

“Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo: "¡Salve, rey de los judíos!" Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza”(Mateo 27, 27-30).

 

El hecho, humanamente hablando, estremece, sobrecoge e indigna. Desnudarlo en público supone humillarlo ante todos. Además, le ponen un manto de color púrpura (propio de cónsules, reyes, emperadores y sumos sacerdotes) a un desnudo, a un “sin nada”. Le ciñen una corona de dolor en la cabeza y, como cetro (símbolos de dignidad real), le ponen en la mano derecha una caña, para que empiece a reinar un don nadie. Luego se arrodillan y se burlan de tal majestad diciéndole: “Te saludo, rey de nada, rey de nadie”. Y la cosa no queda ahí, le escupen (con lo peor de la vida que sale de adentro), le quitan la caña, por si en la parodia hubiera alguna duda, y le golpean en la cabeza, para que le duela haber pretendido ser rey, siendo nada, siendo nadie. Es un rey casi de risa. ¿Se puede llegar a menos?

Ante tales humillaciones, la actitud de Jesús es de humildad (incluso aunque ante la muerte diga: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”) pero, aún en ella y desde ella, se presiente, se ve venir su fracaso ante los hombres. Ya solo por correr esta injusta suerte nos enamora el alma y el corazón. Es otro inocente más, como tantos antes y después de Él, como tantos hoy, a los que la noche oscura sitúa en cualquier encrucijada de la vida, por buscar el pan, la paz, la justicia, la libertad o la vida digna de la mano del Evangelio de Jesús. Es otro fracasado más, como tantos antes y después de Él, como tantos hoy.

Pero Dios, el Dios de la historia, que también sentimos en el interior de nuestro ser, en sus infinitos poder y amor de Padre y Madre, lo resucita al tercer día y transforma su historia de fracaso y muerte en gloria y vida para siempre. Y la de todos los hombres y mujeres de todas las épocas y de todos los tiempos también. Lo creemos por la fe.

Entre tanto, cada persona, allá donde esté, habrá de buscar, cada día, una vida digna y feliz para todos y para sí, pero sin dejar de apuntar al horizonte de vida y de gloria que nos espera. Decididamente, este Jesús es mi rey. ¿Se puede llegar a más?

Categoría: Semana Santa | Vistas: 124 | Agregado por: unidadpastoralad | Fecha: Ayer | Comentarios (0)

Categoría: Semana Santa | Vistas: 15 | Agregado por: unidadpastoralad | Fecha: 2019-04-07 | Comentarios (0)

Como cada año en nuestra Unidad Pastoral queremos poner a disposición de todos la información referida a la economía. En estos días estarán disponibles en cada iglesia las hojas impresas con el resumen de las cuentas correspondiente al año 2018. Además, todos los documentos se pueden consultar en formato digital aquí, en nuestra página web, en el apartado Colabora (El botón de acceso rápido está a la derecha de este mensaje, o abajo del todo si se accede desde dispositivos móviles). El uso de los medios digitales supone una reducción importante de los gastos de papel y de la impresión. Con el motivo de la publicación de las cuentas, nuestros párrocos nos dirigen este mensaje.

“Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo,
que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre,
para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos” (2 Corintios 8,9).

 

La idea de la casa y de la familia es la que mejor nos puede ayudar a entender lo que somos.

La parroquia es justamente eso: una familia. Una familia no exactamente en una casa, porque su casa es el barrio, el mundo, la calle, las casas y los locales comerciales, las plazas y las avenidas, las casas bajas y los edificios de varias plantas. Pero una familia que también tiene una casa en donde se reúne para comer (la Eucaristía y los demás sacramentos y celebraciones y encuentros de oración), para disfrutar de sus tesoros (catequesis de niños, adolescentes, jóvenes, adultos, Biblia, grupos de adultos, de coro, de liturgia, de Fe y Arte, comunidad de Fe y Luz…), en donde piensa en cómo ayudar a los demás (Cáritas, pastoral de la salud…).Y esa casa hay que tenerla limpia, esa casa hay que mantenerla con unos servicios básicos (calefacción, electricidad, agua…), esa casa necesita unas reformas y arreglos, porque el paso de los años y los fríos, los hielos, las lluvias y el sol van produciendo daños estructurales en tejados y muros. Los cuadros, retablos, esculturas, puertas, rejas necesitan también actuaciones para mantener su belleza y su funcionalidad. Esta casa hay que tenerla abierta, porque muchas gentes andan buscando un rinconcito para rezar en paz en medio del ajetreo de la vida, muchos turistas buscan belleza y esa belleza los lleva a Dios, o puede llenarles el corazón de preguntas. Y tener abierto, significa tener dada la luz, tener una persona a cargo y cuidado de las cosas y hacer el servicio de guía para que la gente disfrute más la experiencia y no se encuentre con la “puerta en las narices”.

Asómate desde estas claves a las cuentas parroquiales. Mira desde ahí los gastos. No te pongas la “lupa del economista”, sino las “gafas del miembro de familia” que sabe que tener a punto su casa conlleva siempre gastos, inversiones y derramas. Y a veces hay que pedir ayuda a la “casa madre” (la administración diocesana) o a la casa de al lado (las parroquias con las que hacemos juntos este camino en la Unidad Pastoral). Otras veces es a la inversa: somos nosotros los que tenemos que ayudar. Casi siempre hay las dos cosas.

Te agradecemos mucho que además mires el apartado de los “ingresos” y te admires de la enorme generosidad de los miembros de esta familia para sacar adelante la casa y los objetivos de la misma. Y deja que toda la parroquia te mire a la cara y te diga GRACIAS. Gracias porque aportas mucho. Gracias porque eres responsable y corresponsable con la casa común. Gracias porque sabemos del enorme esfuerzo que haces para hacer tu cuota, dar tu donativo, echar en el cepillo cada domingo. Sólo Dios sabe el esfuerzo que estás haciendo.

 

Click aquí para consultar las cuentas online.

 

Nota muy importante: Quien necesite alguna aclaración o desee contrastar algún dato de estas cuentas: revisar facturas, preguntar conceptos, cotejar los datos con los números y facturas reales… está en su derecho de hacerlo. La economía parroquial es la economía de nuestra propia familia y por tanto, es un derecho de todos estar puntualmente informados de lo que cada cual considere. Así mismo es una obligación del Consejo Parroquial de Economía y de los párrocos, trabajar -también en este terreno- con absoluta transparencia y claridad.

Vistas: 95 | Agregado por: unidadpastoralad | Fecha: 2019-02-25 | Comentarios (0)

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