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Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí.
(Mateo 5:11)

Sin duda, conocemos muy bien esta bienaventuranza. Pero viviendo en una sociedad libre, entendemos la palabra "perseguidos" en un sentido casi metafórico. El pasado domingo de la Ascensión del Señor pudimos tomar conciencia con mayor fuerza del significado de esta bienaventuranza. Y es que en muchos países del mundo nuestros hermanos cristianos son verdaderamente perseguidos. Ser seguidor de Cristo significa allí poner tu vida en riesgo.

En la eucaristía dominical de la Purísima nos acompañó este símbolo de la Iglesia perseguida. Un cáliz que fue atravesado por una bala. Como el costado de Cristo fue traspasado por una lanza en la cruz, la Iglesia es atravesada, herida, por el odio de los perseguidores. Este cáliz llega a nosotros desde Irak, como testigo mudo del sufrimiento de la Iglesia perseguida, que a pesar de todo se mantiene en pie.

Después de celebrar la eucaristía, tuvimos la oportunidad de venerar este cáliz. Fue todo una experiencia de comunión con la Iglesia perseguida.

Categoría: Iglesia en el mundo | Vistas: 89 | Agregado por: unidadpastoralad | Fecha: 2019-06-03 | Comentarios (0)