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23:00
Honrar la vida

 

Noches de Pan y Luz
Guion de la oración del 21 de julio de 2022

Honrar la vida

 

1. La importancia de los pequeños detalles en la vida cotidiana

 

Podemos pasar por la vida de dos maneras muy distintas: “haciendo turismo” o intentar ir dejando huella. Son muchas las experiencias que nos pueden marcar a lo largo de los años: unas más agradables que otras, sin duda, pero todas ellas son válidas, y por eso hay que dar gracias. VIVIR, apurando cada segundo, implica ser consciente de los momentos que habitamos, sin pasar de puntillas por eso de que la vida son dos días. Podemos saborear cada segundo de nuestra vida gastándonos en historias que merezcan la pena, vividas con otros, para otros, de forma que al final, cuando hagamos nuestra última maleta, la llevemos llena de nombres más que de “selfies”.

Pudiera sucedernos en la vida que, metidos en la rutina del día a día, no valoremos los pequeños detalles: momentos, personas, lugares… que pasamos por alto casi sin fijarnos, sin darnos cuenta de su presencia porque nos resultan habituales y a los que no prestamos la más mínima atención. Y así pasan días, meses, años… y nosotros terminamos “pasando” por la vida, casi de puntillas, en vez de “vivir” la vida, porque… No es lo mismo que vivir honrar la vida

 

Canción: Honrar la vida (Sandra Mihanovich, Eladia Blázquez)

 

Escuchar la canción (será redirigido a YouTube).


¡No! Permanecer y transcurrir
no es perdurar, no es existir ¡ni honrar la vida!
Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia sin saber adormecida.
Merecer la vida no es callar ni consentir
tantas injusticias repetidas.
¡Es una virtud, es dignidad!
y es la actitud de identidad más definida.

Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir
¡HONRAR LA VIDA!

¡No! Permanecer y transcurrir
no siempre quiere sugerir honrar la vida.
Hay tanta pequeña vanidad
en nuestra tonta humanidad enceguecida.
Merecer la vida es erguirse vertical
más allá del mal, de las caídas.
Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad ¡la bienvenida!

 

 

2. La riqueza artística de los templos: fuente de inspiración para la oración

 

Cuando entramos por primera vez en un templo desconocido para nosotros normalmente nuestra primera mirada se dirige al retablo o al altar mayor. Después, casi instintivamente, tiende a mirar hacia lo más alto: techo, bóvedas. Finalmente acabamos observando a nuestro alrededor: paredes, pinturas, esculturas, altares. A partir de ahí, dependiendo de nuestras inquietudes religiosas, artísticas y culturales, comenzamos un recorrido -normalmente pausado- adentrándonos en el templo, dejándonos invadir por sus olores, sus juegos de luces (ventanas, vidrieras), sus sonidos, buscando quizá algunos detalles más concretos: imágenes que identifiquen al santo o la Virgen titular del templo, cuadros, detalles litúrgicos, figuras, esculturas, etc. Pero ¿qué sucede si el templo es ese templo habitual, ese que consideramos como nuestra segunda casa? Ese templo que conocemos -casi- de memoria porque todas las semanas acudimos a él desde hace una pila de años.

· ¿En qué te fijas al entrar a esa “tu” iglesia de toda la vida?
· ¿Hacia dónde diriges tu primera mirada nada más entrar?
· ¿Qué miras cuando estás sentado en un banco esperando, o durante una celebración, o rezando…?


Es posible que, después de tanto tiempo, ya no prestas atención a los detalles. O puede que nunca te hayas fijado en algunos de ellos.
Para nuestra oración de esta noche, vamos a inspirarnos en unos elementos decorativos que están en nuestra iglesia de La Purísima y que -probablemente- hemos pasado por alto y sabemos muy poco sobre ellos. Nos referimos a las imágenes de las cuatro virtudes cardinales, representadas en las pechinas, que son los elementos estructurales que resuelven el encuentro entre la base circular de la cúpula y el espacio inferior de planta cuadrada formado por las cuatro columnas. Estas virtudes cardinales son: prudencia, fortaleza, templanza y justicia.

El esquema que seguiremos para rezar sobre cada una de ellas será el mismo para todas: primero la observación de la imagen, seguida de la lectura de un breve pasaje bíblico y finalmente la escucha de una canción con breve tiempo para la reflexión.

 

La Prudencia

 

Mirándose en un espejo que sostiene con una mano, mientras una serpiente se enrosca en la otra

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. (Lc 14, 28-32)

Canción:Solo en Dios (Ain Karem)

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La Fortaleza

 

Se aferra con sus dos brazos a una columna

A quien escogí de los extremos de la tierra, a quien llamé desde sus confines, diciendo: «Tú eres mi siervo, te he elegido y no te he rechazado», no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortalezco, te auxilio, te sostengo con mi diestra victoriosa. Se avergonzarán humillados los que se enfurecían contra ti; serán aniquilados y perecerán los que pleiteaban contra ti. (Is 41, 9-11)

Canción: Confía (Fray Nacho)

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La Templanza

 

Escanciando agua en una copa de vino

Tened esto presente, mis queridos hermanos: que toda persona sea pronta para escuchar, lenta para hablar y lenta a la ira, pues la ira del hombre no produce la justicia que Dios quiere. (Sant 1, 19-20)

Canción:Líbrame (Ixcís)

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La Justicia

 

Sostiene con la mano una espada mientras que con la otra sujeta una balanza

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros. (Mt 5, 10-12)

Canción:Tú, mi hermano (Cristóbal Fones)

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Porque tuve hambre, porque tuve sed
y me diste pan y agua de beber,
porque anduve solo y me viniste a ver
un poco de cielo pude conocer.
Porque andaba triste cansado y con frío
y me diste alegre tu calor de amigo,
porque me sanaste cuando estuve herido
yo sentí en tus manos las de Jesucristo.

Yo te digo: eres mi hermano.
Tú, porque supiste amar.
No es tiempo perdido tiempo que se da.
No es tiempo perdido tiempo que se da.

Porque al niño solo llevas a tu hogar
y pan de los hijos tú le sabes dar,
porque a quien te ofende sabes perdonar
la bondad de Dios me has hecho encontrar.
Porque con tus ojos suscitas lo bueno
porque miras siempre mi mejor anhelo,
porque siempre escuchas mi clamor sincero
descubrí en tu rostro todo un mundo nuevo.

Letra: P. Esteban Gumucio ss.cc.
Música: Andrés Opazo
Interpreta: Cristóbal Fones sj

 

 

3. Conclusión

 

Cada día, cada segundo de nuestras vidas es tiempo que no va a volver y está en nuestras manos la decisión sobre qué queremos hacer con él. Aprovecharlo o que pase de largo… depende de ti... Y recuerda: NO ES TIEMPO PERDIDO EL TIEMPO QUE SE DA. Dar tu tiempo, una bonita manera de HONRAR LA VIDA, que no es lo mismo que vivir.

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