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Las lecturas de hoy son: Hechos de los apóstoles 4, 32-35; Primera carta del apóstol san Juan 5, 1-6; Evangelio según san Juan 20, 19-31;

Durante el tiempo de Cuaresma y la Semana Santa, desde nuestra Unidad Pastoral se organizaron encuentros virtuales de oración (a través de Zoom). En este Segundo domingo de Pascua, Javier Hernández Ramos, que actuó como moderador de los oratorios virtuales, comparte con nosotros su experiencia.



Experiencia de un oratorio virtual


“… porque donde dos o tres
están reunidos en mi nombre,
allí estoy yo en medio de ellos”
(Mt 18, 20)


17 de febrero, Miércoles de Ceniza. 20:30 horas. Comienza una experiencia novedosa. Un importante número de miembros del grupo de Biblia “Israel 2012” de esta Unidad Pastoral nos reunimos para rezar las Vísperas a través de la plataforma Zoom, por Internet. La intención es rezarlas durante todos los días laborables de la Cuaresma. Hacemos la convocatoria abierta a toda la comunidad, lo que favorece que se incorpore más gente. ¡Qué bueno!

No en vano hay que decir que este grupo de Biblia “Israel 2012” arrastra una dilatada experiencia en esto de los “rezos virtuales” ya que, desde hace años, cada día a las 12:00 en punto sus miembros (los que pueden) se citan a través del grupo de whatsapp para rezar el Ángelus. Todos los días del año -de lunes a domingo- a la hora del Ángelus hay una persona (nuestra querida Alicia) que nos saluda con las palabras “El Ángel del Señor anunció a María” y luego, a partir de ese momento, se sucede una cadena de contestaciones espontáneas, hilando Ángelus y Ave María hasta el final… Unos días se completa en diez o quince minutos. Otros, a lo mejor se tarda una o dos horas pero ese tiempo es sagrado y todo el que escribe algo en el whatsapp lo hace para completar la cadena de oración del Ángelus (Regina Coeli, ahora en el tiempo de Pascua) hasta que alguien lo termina con el último “Amén” del Ave María.

Como no son posibles ... Leer más »

Categoría: Reflexión semanal | Vistas: 115 | Agregado por: AdminUPCH | Fecha: 2021-04-11 | Comentarios (0)

Las lecturas de hoy son: Lectura del libro de Isaías 50,4-7; Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2,6-11; Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 15,1-39;

Domingo de Ramos. Sin Ramos. El verde de la primavera ausente de nuestros templos y de los balcones de nuestras casas. Incluso falta el ramo de laurel en la despensa. Son cosas de la pandemia.

Lo que no falta a la cita es la Pasión de Cristo. Por partida doble. En primer lugar, hoy, dentro del Ciclo B iniciado en Adviento, la pasión según San Marcos. En segundo lugar el Viernes Santo, la Pasión según San Juan. No debemos olvidar que, aunque leamos la Pasión y meditemos la muerte y la sepultura de Jesús, Cristo ha resucitado y vive en su Cuerpo, que es la Iglesia, adelantada de la Humanidad. Por eso, y para prepararnos bien para contemplar y empatizar con la persona de Cristo perseguido, preso, torturado, muerto en la Cruz por nosotros y sepultado en el seno de la tierra, podemos emplear estos primeros días de la Semana Santa en seguir los pasos de la Pasión contemporánea de la Humanidad: Fructuoso y muchos feligreses muertos por el coronavirus, problemas psicológicos, económicos y sociales derivados de la pandemia. Y todo el resto de crisis y problemas que asolan la vida humana actualmente.

Pero esta Pasión contemporánea, tan cruda, tiene brotes verdes de esperanza y colores vivos y floridos de la primavera de la Nueva Creación que ya se inauguró con la Resurrección de Cristo: el libro a dúo de Fructuoso y Puerto, los proyectos de Manos Unidas se reconducen, pero ahí siguen… implementándose, la escuela de Electricistas de Benín continúa “dando chispa”…Todo eso es un aldabonazo para que no decaigamos y mantengamos la fe en el Resucitado. Eso nos toca ahora, pero nos tocará más el domingo que viene, Domingo de Resurrección.

Antonio Matilla

En la foto: celebración del Domingo de Ramos del año 2018 en nuestra Unidad Pastoral.

Categoría: Reflexión semanal | Vistas: 56 | Agregado por: AdminUPCH | Fecha: 2021-03-28 | Comentarios (0)

Las lecturas de hoy son: Jeremías 31:31-34; Hebreos 5:7-9; Evangelio según san Juan 12:20-33;

Queremos ver a Jesús.

Un buen deseo es el que manifiestan los griegos que han ido a Jerusalén para la Pascua. Han oído hablar de Jesús, el profeta de Galilea que ha entrado aclamado en la ciudad santa, y quieren conocerlo. ¿Curiosidad?, ¿búsqueda?, ¿inquietud? Sea lo que sea lo que motiva la petición de los visitantes, es bueno su deseo: conocer a Jesús. Así se lo comunican a Andrés que, junto con Felipe, se lo dice a Jesús: quieren verte, quieren conocerte.

Jesús no contesta de forma directa, pero sí responde a lo que en realidad buscan los griegos. No contesta a su curiosidad, ni les informa de sus datos públicos, ni les da un conocimiento superficial de sí mismo, sino que los muestra el camino para conocerlo en su más profunda y verdadera realidad. Y no es una respuesta solo para ellos, lo es también para nosotros y para todos los que buscan el verdadero rostro del Hijo del Hombre, que es el verdadero ser de cada uno de los hijos de los hombres.

“Como el grano de trigo que, renunciando a su propia vida, se entrega y muere para dar vida, así soy yo. Eso soy yo. Cuando yo sea elevado sobre la tierra, y contempléis cómo mi vida se extingue y se apaga para dar vida, veréis y conoceréis lo que yo soy, y comprenderéis que sólo así se revela el secreto más hondo de mi ser: tomar mi vida, renunciar a ella, entregarla por amor, para que tú y todos tengáis vida. Así atraeré a todos hacia mí”.

Sólo en el rostro de Jesús crucificado se encuentra la respuesta al deseo de conocerlo, sólo en su cuerpo sufriente y ensangrentado, se nos revela la desmesura de su amor por nosotros y su verdadera y más profunda identidad.

Necesitamos mirarte, contemplarte y aceptarte en la cruz, el trono que tú elegiste, en el que has querido mostrarnos tu ser más íntimo y profundo. Así no sólo te conocemos a ti, sino que también se nos revela en verdadero rostro de cada uno de tus hermanos, por los que te has hecho grano de trigo que cae en tierra y muere. Somos la cosecha que has ganado con tu muerte ... Leer más »

Categoría: Reflexión semanal | Vistas: 49 | Agregado por: AdminUPCH | Fecha: 2021-03-22 | Comentarios (0)

Las lecturas de hoy son: Segundo Libro de las Crónicas 36, 14-16. 19-23; Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 2, 4-10; Evangelio según san Juan 3, 14-21;

¿Quién es el Dios ante el que estamos situados?, ¿Ante qué tipo de Dios rezamos?, ¿Quién es el Dios que hoy nos presenta la Liturgia de la Palabra?

San Pablo, nos muestra un perfil impresionante de Dios.

  • Rico en misericordia. Su gracia es inmensa.
  • Nos amó con gran amor, nos ha mostrado su bondad
  • Nos ha hecho vivir, estando muertos por nuestros pecados.
  • Nos ha resucitado con Cristo Jesús.
  • Nos ha sentado en el cielo con él.
  • Por pura gracia nos ha salvado.

Esta es la experiencia de San Pablo. No habla de memoria, ni de teorías que él haya escuchado. Al contrario, la memoria de su corazón y el Dios en el que él se ha educado es otro: es el Dios de la exigencia, ante el que hay que dar la talla, el Dios exigente que cuadra al creyente y le exige ir al milímetro en las obras.- De ese Dios legalista, Pablo se ha visto liberado en el camino de Damasco y en todo su proceso de conversión. Pablo descubre otro rostro de Dios: Dios amor, Dios bondad, Dios misericordia, Dios que abraza, Dios que incorpora a la gente a la vida.

Vamos ahora a ver el perfil del Dios de otro gran testigo, el discípulo amado, San Juan:

  • Comienza con una exclamación: ¡¡¡Tanto amó Dios al mundo….!!!!
  • Todo el que crea en él tiene vida eterna.
  • Que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
  • Dios no mandó a su Hijo al mundo para juzgar, sino para salvar.

Dos preguntas para tratar de responderte en este camino cuaresmal:

1.- ¿En qué Dios crees?... ¿Qué imagen de Dios tienes?, ¿Quién es Dios para ti?

En ese Dios juez, castigador, justiciero, que ajusta cuentas, que está con la libreta anotando una a una nuestras malas obras…. No hablo por hablar. Muchas veces escucho a la gente en el confesionario o acompaño rezos de novenas y otras oraciones de piedad pop ... Leer más »

Categoría: Reflexión semanal | Vistas: 53 | Agregado por: AdminUPCH | Fecha: 2021-03-15 | Comentarios (0)

Las lecturas de hoy son: Éxodo 20,1-17; Primera carta a los Corintios 1,22-25; Evangelio según san Juan 2,13-25;

Jesús es un aguafiestas. ¡Ahora que el templo de Herodes está en su máximo esplendor, reluciente, monumental, magníficamente organizado, viene Jesús diciendo que, si lo destruyen –el general romano Tito lo destruyó pocos años después– Él, Jesús, podría reconstruirlo en tres días!

Pero Jesús estaba refiriéndose al templo de Ezequiel, del que manarían ríos de agua viva, pura y cristalina, que regaría el desierto, lo haría florecer y sanearía las aguas salobres del Mar Muerto, convirtiéndolo en un oasis oceánico de vida.

A ver, de lo que se trata es de que el Nuevo Templo de Dios es el Cuerpo de Cristo, alzado en la Cruz, del que, ya muerto, brotó sangre y agua, la misma agua de vida que manó a borbotones incontenibles en el pecho de la samaritana luego de su encuentro con Jesús, como puede leerse en el Evangelio que se puede elegir alternativamente en este tercer domingo de Cuaresma. La misma agua viva que infundieron en nuestras cabecitas el día de nuestro Bautismo y que abrió en nuestro barro una capa freática de la que mana permanentemente el Espíritu Santo.

Porque nuestro cuerpo es también templo de Dios, o al menos ermita con la puerta bien abierta, para ofrecer refugio a nuestro prójimo, porque él, nuestro prójimo, es también imagen de Dios, templo suyo también, que hay que cuidar con mimo y ternura.

Antonio Matilla, co-párroco de la Unidad Pastoral del Centro Histórico.

Categoría: Reflexión semanal | Vistas: 69 | Agregado por: AdminUPCH | Fecha: 2021-03-07 | Comentarios (0)

Las lecturas de hoy son: Génesis 22:1-2, 9-13, 15-18; Carta a los Romanos 8:31-34; Evangelio según san Marcos 9:2-10;

La película “La Vida es bella”, tiene una frase final muy significativa. Después de todo el drama y toda la comedia, la última frase de la misma es la siguiente: “Esta es mi historia, este es el sacrificio que hizo mi padre, este fue su regalo”. El trasfondo de la película son varios sacrificios, en beneficio de la vida de los demás. La madre sacrifica la comodidad de su vida por su esposo y su hijo. El padre sacrifica su vida y la da literalmente para preservar la vida de su hijo y de su esposa. Todo esto nos suena, porque en nuestra fe cristiana, Jesús ha sido sacrificado en la cruz para dar la vida en rescate por todos y de este modo evitar que haya que seguir haciendo otro tipo de sacrificios para obtener de Dios la Gracia.

La primera lectura de hoy, nos presenta la figura de Abrahán, nuestro padre en la fe, el prototipo del hombre atento a la escucha de la llamada de Dios y pronto a la respuesta (“aquí me tienes”), hombre probado en el núcleo mismo de su corazón y enteramente obediente (Otra vez, y son dos, vuelve a decir “Aquí me tienes”). Ya sabéis la historia bíblica que nos cuenta la primera lectura del Génesis: Abrahán, en la vejez de su vida es llamado a “salir de su tierra” y de la casa de su padre, y caminar inciertamente hacia la nueva tierra. Abrahán obedece y se pone en camino. Le alumbra una promesa: tu descendencia será numerosa. En efecto, Abrahán recibe el regalo de su hijo Isaac. Pues bien, ahora, en el texto de hoy, Dios pide que lo sacrifique, que lo ofrezca como un animal en sacrificio. Dios le toca donde más le duele: tierra e hijo: las dos grandes riquezas, de las que Abrahán se despoja por obedecer. De este modo, el gesto de Abrahán es un atisbo del gesto del Padre en la Plenitud de los tiempos, que no “perdonó” a su Hijo y lo entregó a la muerte por nosotros y el gesto de Isaac sobre el altar, es anticipo de Cristo crucificado y devuelto a la vida.

En la preciosa lectura de Pablo a los romanos, Pablo nos hace algunas preguntas. Si Dios está con nosotros (el ges ... Leer más »

Categoría: Reflexión semanal | Vistas: 94 | Agregado por: AdminUPCH | Fecha: 2021-02-28 | Comentarios (0)

Las lecturas de hoy son: Génesis 9, 8-15; Primera carta del apóstol san Pedro 3, 18-22; Evangelio según san Marcos 1, 12-15;

Encuentro en el desierto

“Volveos a mí de todo corazón”, escuchamos como un grito ansioso, al comenzar la Cuaresma el Miércoles de Ceniza. Es la intensa llamada de quien está siempre dispuesto a perdonar y desea regalarnos su perdón.

Y, al volvernos a Él, ¿qué es lo que encontramos? Un arco en el cielo, grande, bello, hecho de colores, luminoso, que atrae nuestra mirada y embelesa el corazón. Esta es la señal del compromiso (pacto, alianza, repite hasta cinco veces la primera lectura) de Dios con la humanidad, con todo lo que llena la tierra, y con la tierra misma. “Ningún diluvio ni desgracia alguna acabará con la vida sobre la tierra. Sufriréis negros nubarrones sobre vosotros, pero al final veréis y gozareis de mi arco de luz y color en el cielo, que es mi señal, mi mensaje de fidelidad con vosotros. Mi arco en cielo, señal de mi pacto con vosotros en la tierra”.

Hermoso pórtico de entrada al camino cuaresmal: la promesa de vida para la nueva humanidad, que nace de la gran catástrofe del diluvio. En las grandes pruebas de la humanidad y de cada hombre, Dios siempre se hace presente, con una renovada promesa de vida y de futuro.

Dios está con y por nosotros, a favor nuestro. Aunque haya fieras que nos acechen y amenacen, aunque suframos la tentación, aunque vivamos en el desierto, aunque nos veamos envueltos en la interminable pandemia, Él está y sus ángeles nos cuidan.

El evangelio de este domingo de Cuaresma nos conduce al desierto, acompañados y acompañando a Jesús. No es mal lugar el desierto, y está en los planes de Dios con nosotros. Allí nos lleva el Espíritu, como condujo al Señor. En él Dios se hace fuerte en favor nuestro. En el silencio, en la soledad, en la prueba, se nos revela su presencia.

También en la tentación, que es una oportunidad para el crecimiento interior. La tentación nos hace conscientes de que estamos vivos espiritualmente y que se nos llama al combate, a la confianza en Dios, a la decisión, a confirmar el seguimiento. En la tentación n ... Leer más »

Categoría: Reflexión semanal | Vistas: 90 | Agregado por: AdminUPCH | Fecha: 2021-02-21 | Comentarios (0)

Las lecturas de hoy son: Lectura de la profecía de Joel 2, 12-18; Segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 20--6, 2; Evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18;

La Cuaresma es por excelencia un kairós, un tiempo oportuno, un tiempo intenso, creativo, caluroso, participado, orante, de salvación. Donde cada cristiano se renueva en su vida de gracia, de incorporación a Cristo que muere y resucita. Es un tiempo oportuno para la escucha de la Palabra, para el ayuno, para la oración. Un tiempo para la reflexión personal, para hacer silencio en el corazón y en la vida, un tiempo privilegiado para el encuentro con Dios.

En la primera lectura del Miércoles de Ceniza, el profeta Joel, con una fuerte iluminación poética, llama a la conversión profunda, interior, manifestada externamente en una jornada de ayuno y penitencia para suplicar la compasión divina: “convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro” (Jl 2,12-13). Sabemos que el silencio tiene vida propia, es una realidad que solo puede ser palpada en la noche oscura del alma, una realidad de la que procede todo ser y a la que retornan todas las cosas. Sólo en el silencio puede tener sentido la palabra Dios y la palabra de Dios. Desde el silencio del corazón podemos escuchar la continuación de la profecía de Joel: “… porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente del castigo… (Jl 12, 13)”.

Nos recuerda el evangelio de Mateo: “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial” (Mt 6, 1). Jesús nos invita a ir a las profundidades y ser coherentes y sinceros con nosotros mismos, orar desde lo profundo del corazón, ayunar no solo de cosas materiales, también de ciertos males que nos pasan por la cabeza. Dios no nos ha dado palabras en conserva para que las custodiemos, sino palabras vivas para alimentarnos y alimentar a otros (Ch. Péguy)

La conversión es poner a Dios en el centro de la existencia humana, y desde esa realidad actuar en la vida. Esto nos lleva a un cambio, a liberarnos de aquellos pequeños dioses que nos esclavizan y no liberan ... Leer más »

Categoría: Reflexión semanal | Vistas: 98 | Agregado por: AdminUPCH | Fecha: 2021-02-17 | Comentarios (0)

Las lecturas de hoy son: Levítico 13, 1-2. 44-46; Primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 31 - 11, 1; Evangelio según Marcos 1, 40-45;

 

 

Jesús cura a un leproso. No es un enfermo como los otros que ha curado Jesús. La lepra ha destruido su vida personal y, además, ha destruido su relación social: está condenado a vivir solo, a alejarse y a gritar: “¡Contagiado!, ¡Contagiado”. Si se acercaba a un pueblo era recibido a pedradas. ¡Había que salvaguardar la seguridad de todo el Pueblo!

El leproso se acerca a Jesús. Es interesante su actitud: no acepta su exclusión, desea la curación y le habla a Jesús. ¡Inaudito, estaba prohibido! Jesús no le rechaza, sino que, sintiendo lastima, lo tocó...Jesús va contra la costumbre y contra la Ley. Se arriesga a contaminarse y tener que quedarse en el campo, como un leproso más, sin poder entrar en ningún pueblo.

Este deseo de vivir del leproso es obra de Dios en el corazón humano. Pero la propia existencia del leproso pone en evidencia una realidad terrible: no sólo él está enfermo; toda la sociedad está enferma: la necesidad de seguridad exigía un trato inhumano y cruel con el contagiado. De modo que, cuando Jesús toca al leproso, no solo le cura a él, sino a toda la sociedad.

Ahora apenas hay leprosos en el mundo, pero hay hambre, refugiados, turismo sexual, trata de blancas, niños explotados…MANOS UNIDAS ayuda a curar a los descartados por la pobreza y el hambre y, así, ayuda a curar al mundo. ¿Y yo? ¿Me acercaré a Jesús y le pediré que me cure?

El amor verdadero cura todas las lepras. ¡Feliz Día de los Enamorados!

Antonio Matilla, párroco.

Ilustración: Fano

Categoría: Reflexión semanal | Vistas: 44 | Agregado por: AdminUPCH | Fecha: 2021-02-14 | Comentarios (0)

Las lecturas de hoy son: Job 7, 1-4. 6-7; Primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 16-19. 22-23; Evangelio según Marcos 1, 29-39;

 

Las cuatro lecturas de hoy tienen una gran conexión y encierran todas ellas una profunda verdad sobre el misterio de Dios y el misterio del ser humano y cómo cuando el rayo de Dios entra en el corazón de la persona, ésta cambia radicalmente…

Job vive su vida con dramatismo. En el fondo, más allá o más acá de la historicidad del personaje, Job somos todos, en la medida en que somos probados por Dios, en la medida en la que vivimos marcados por la precariedad, el sufrimiento, el infortunio. Esto lo entendemos perfectamente y —si cabe mejor— en un tiempo de pandemia como el que estamos viviendo.

Job es un poderoso símbolo que ilustra el mundo del dolor y de la injusticia.

Job es un personaje que nos ayuda a entrar en uno de los mayores dramas de nuestro tiempo: el mundo de las enfermedades de la tristeza: las depresiones, las crisis de ansiedad, la falta de sentido de la vida, el no saber por qué y para qué me levanto cada día…

Todos conocemos gente que sufre muchísimo estas cosas: personas a las que se les hacen las noches eternas, que dan vueltas y vueltas en la cama y no concilian el sueño… Gente mayor que vive lejos de los hijos; gente joven que no tiene ninguna claridad en su futuro; gente de mediana edad que se encuentra en el paro; gente a los que se le rompe el mundo afectivo y sus proyectos familiares; gente que está vacía aunque externamente tenga todo, o gente que está vacía y no tiene donde hallar un sentido a su existencia. Hace ya más de 30 años, un grupo de música famoso, de Valladolid, Celtas Cortos, ponía en las melodías de la cultura esta realidad:

A veces llega un momento en que te haces viejo de repente.
Sin arrugas en la frente, pero con ganas de morir
Paseando por las calles todo tiene igual color.
Siento que algo echo en falta, no sé si será el amor.

Me despierto por las noches entre una gran confusión
Esta gran melancolía está acabando conmigo
Siento que me vuelvo loco y me sumergo en el alcohol
Las estrellas por la noche han perdido su esplendor ... Leer más »

Categoría: Reflexión semanal | Vistas: 75 | Agregado por: AdminUPCH | Fecha: 2021-02-07 | Comentarios (0)

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